viernes, 9 de marzo de 2012

En el abismo

El sol despunta por la ventana y la luz hiriente se lanza en picado entre los párpados obligándote a abrirlos. Un día más para el mundo, uno especialmente importante para mí porque hoy decido lanzarme a este abismo de palabras, sin saltos mortales y pero sin red, simplemente porque sí. Y no hay otra explicación ni interés por mi parte que el deseo de escribir y de comunicar lo que a uno le nace, sin intención ni pretensión oculta.

Me asomo al abismo como el aire, que pasa entre nosotros a tientas, guiado por el tacto anónimo de nuestras pieles, haciendo sombras que se desvanecen al instante. Por ello, esta bitácora no puede considerarse ad ovo como un intrumento para nada, sino que nace como mero delirio fruto del placer que supone para su autor la escritura. Así, si por casualidad aparece algún lector perdido por la blogosfera, queda advertido que no habrá ni unidad temática ni periodicidad en las entradas que se publiquen en este blog, concebido a modo de miscelánea.

Vivimos tiempos oscuros, donde no solo la lírica pasa por malos momentos. El maremágnum de datos contables nos acecha en cada informativo de tal forma que pareciera que nos acercáramos al abismo -este real- en una locomotora a todo trapo, por lo que se hace más necesario que nunca sentarse a pensar el tiempo que nos ha tocado vivir y buscar las palabras precisas y necesarias para nombrarlo.Y así, en ese pensar lo que nos rodea uno se piensa también a sí mismo, sin darse mucha importancia, pero buscando dar algún sentido a este deambular errante por la existencia. Por eso, si alguien considera que este blog parece hijo del caos, sepa que anda en lo cierto, porque ando buscando las palabras que me ayuden a dar forma a este rompecabezas. Unas palabras que uno busca a tientas, unas veces hacia fuera y otras hacia dentro, pero que constituyen las únicas sombras en el aire a las que puede uno agarrarse para no caer al abismo.

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